Abres el grifo esperando agua caliente y sale fría. Antes de dar el termo por muerto conviene saber dos cosas: que la mayoría de las averías de un termo eléctrico son de una pieza concreta y se reparan, y que el síntoma exacto —no calienta nada, calienta poco, o calienta y se acaba enseguida— apunta a averías distintas. En este artículo tienes las cuatro comprobaciones que puedes hacer tú en diez minutos, qué significa cada síntoma, por qué la cal es la culpable de casi todo, y cuándo repararlo ya no compensa.
Las cuatro comprobaciones antes de llamar a nadie
- Mira el cuadro eléctrico. El termo suele tener su propio magnetotérmico o diferencial. Si ha saltado, súbelo. Si vuelve a saltar, no insistas: casi siempre significa que la resistencia está derivando a tierra, y ahí ya hay que abrir.
- Comprueba que el termo tiene corriente. Muchos llevan un piloto. Si no enciende, antes de culpar al aparato mira que el enchufe o la clema no estén sueltos — pasa más de lo que parece.
- Mira el termostato. Algunos modelos tienen la rueda accesible bajo la tapa de plástico inferior. Si alguien lo bajó al mínimo, el termo funciona pero calienta poquísimo.
- Busca el botón de rearme térmico. Es un pulsador pequeño, normalmente rojo, junto al termostato: salta por seguridad si el agua se ha sobrecalentado. Pulsarlo resuelve el problema de golpe en bastantes casos — pero si vuelve a saltar, el termostato está averiado y hay que cambiarlo.
Una advertencia importante antes de abrir cualquier tapa: corta la corriente del termo en el cuadro, no basta con apagarlo. Dentro hay 230 voltios en contacto directo con un depósito lleno de agua.

Qué hay dentro y qué se estropea
La resistencia es la que calienta, y es la pieza que más falla: se va cubriendo de cal, cada vez le cuesta más transmitir el calor al agua, se recalienta a sí misma y termina fundiéndose. El termostato decide cuándo encender y cuándo cortar; cuando falla, o no enciende nunca o no corta nunca. El ánodo de sacrificio es una barra de magnesio que se corroe a propósito para que no se corroa el depósito: se gasta, y cuando se ha consumido del todo, el que empieza a corroerse es el depósito. Y la válvula de seguridad deja salir el agua que se dilata al calentarse.
Esa última merece una aclaración, porque genera muchas llamadas: que gotee un poco mientras el termo está calentando es normal y es su función. Lo que no es normal es que gotee en frío, que chorree, o que no gotee nunca — esto último suele significar que está agarrotada, y entonces no está protegiendo nada.
Cada síntoma apunta a una avería distinta
No calienta absolutamente nada
Si el termo no da nada de calor, el orden lógico es: corriente, térmico de seguridad, termostato y resistencia, en ese orden, que va de lo gratis a lo caro. Si al subir el magnetotérmico vuelve a saltar inmediatamente, lo más probable es que la resistencia esté derivando, y eso se comprueba con un polímetro antes de comprar ninguna pieza.
Calienta, pero poco
Aquí casi nunca hay avería eléctrica. Las tres causas habituales son que el termostato esté puesto bajo, que la resistencia tenga tanta cal encima que ya no transmita bien, o —la más tonta de todas— que el grifo monomando esté mezclando agua fría sin que te des cuenta. Para descartar esto último, abre solo el grifo de agua caliente al máximo.
Sobre la temperatura: subir el termostato al máximo no es buena idea. Acelera muchísimo la formación de cal y aumenta el riesgo de quemadura. Un ajuste razonable está alrededor de 60 °C, que es temperatura suficiente y además mantiene el depósito en un rango donde no proliferan bacterias.
Sale caliente y a los cinco minutos, fría
Este síntoma no es eléctrico: es de capacidad. O el depósito ha perdido volumen útil porque tiene una capa gorda de cal en el fondo, o el termo es sencillamente pequeño para la casa. Como referencia, una ducha se lleva del orden de 40 a 60 litros de agua caliente, así que con un termo de 50 litros dos duchas seguidas se quedan cortas por diseño, no por avería.
También puede ser que el tubo interior que recoge el agua caliente esté roto: en ese caso el termo mezcla y agota el depósito en nada.
Tarda muchísimo en calentar
Es el aviso previo. La cal actúa como un aislante entre la resistencia y el agua: la resistencia da el mismo calor, pero llega peor. Si has notado que cada mes tarda un poco más, no esperes a que se funda — una limpieza de cal a tiempo cuesta mucho menos que una resistencia nueva.
Gotea por debajo
Hay que distinguir de dónde. Si gotea por la válvula de seguridad mientras calienta, es normal. Si gotea por la válvula en frío o de forma continua, la válvula está sucia o vencida y se cambia. Pero si el agua sale del propio depósito, por la unión de la chapa, ahí no hay reparación posible: el depósito está perforado y toca cambiar el termo.
La cal: por qué en Murcia importa más
Casi todo lo anterior tiene el mismo origen. El agua de nuestra zona es dura, y esa dureza se deposita dentro del termo en forma de cal: sobre la resistencia, en el fondo del depósito y en la válvula de seguridad. La consecuencia práctica es que un termo aquí necesita mantenimiento antes que en otras zonas de España.
El mantenimiento razonable es cada dos o tres años, y consiste en vaciar el depósito, quitar la cal de la resistencia, revisar el ánodo de sacrificio y cambiarlo si está consumido, y comprobar la válvula de seguridad. Es una intervención barata que alarga la vida del aparato bastantes años, sobre todo por lo del ánodo: si se deja pasar, la corrosión se come el depósito y entonces ya no hay pieza que valga. Es el mismo criterio que aplicamos al mantenimiento de fontanería en general: revisar barato antes que reparar caro.
¿Reparar o cambiar?
La respuesta corta: si el depósito está perforado, se cambia; si falla cualquier otra cosa, se repara. Una resistencia, un termostato o una válvula de seguridad son piezas de coste moderado frente a un termo nuevo más su instalación.
Ahora bien, hay un punto en el que cambiar tiene sentido aunque la avería sea reparable: cuando el termo pasa de los doce o quince años, cuando nunca se le ha hecho mantenimiento y el ánodo lleva años consumido, o cuando el tamaño se le ha quedado corto a la casa. En ese caso reparar es aplazar el cambio unos meses, no evitarlo. El razonamiento es el mismo que contamos en cuánto dura una caldera de gas.
Cuándo llamar a un fontanero
- El magnetotérmico salta cada vez que lo subes. Hay una derivación y no se debe insistir.
- El rearme térmico vuelve a saltar después de pulsarlo.
- Gotea agua del depósito, no de la válvula.
- Hay que abrir el termo para descalcificar o cambiar la resistencia o el ánodo.
- Huele a quemado o la tapa está caliente.
- No sabes cuántos años tiene ni si se le ha hecho mantenimiento alguna vez.
Y si lo que tienes no es un termo eléctrico sino una caldera de gas, el síntoma equivalente suele ser otro: te interesa lo que contamos sobre la presión de la caldera.
En Gotamur nos ocupamos de la instalación, la reparación y el mantenimiento de calderas y termos en Murcia y su área metropolitana. Si tu termo tiene alguno de estos síntomas, contacta con nosotros y te decimos si compensa repararlo antes de que te gastes el dinero en uno nuevo.
Preguntas frecuentes
Mi termo eléctrico no calienta. ¿Qué miro primero?
En este orden: que no haya saltado el magnetotérmico, que el termo tenga corriente, que el termostato no esté al mínimo y que no haya saltado el botón de rearme junto al termostato. Son cuatro comprobaciones de diez minutos y resuelven bastantes casos.
¿Qué es el botón rojo del termo y para qué sirve?
Es el rearme del térmico de seguridad. Salta cuando el agua se sobrecalienta, normalmente porque el termostato ha fallado. Pulsarlo devuelve el funcionamiento, pero si vuelve a saltar hay que cambiar el termostato: no es un botón para pulsar cada semana.
¿Es normal que el termo gotee agua?
Que la válvula de seguridad gotee mientras el termo está calentando, sí: el agua se dilata y tiene que salir por algún sitio. Lo que no es normal es que gotee en frío, que chorree, o que el agua salga del propio depósito.
¿A qué temperatura hay que poner el termo?
Alrededor de 60 °C es un buen punto: suficiente para el uso normal, evita que el depósito esté en el rango en que proliferan bacterias, y no acelera tanto la formación de cal como ponerlo al máximo.
El agua sale caliente pero se acaba enseguida. ¿Está averiado?
Probablemente no. Suele ser cal acumulada en el fondo, que le ha quitado capacidad útil al depósito, o que el termo es pequeño para la casa: una ducha se lleva entre 40 y 60 litros.
¿Cada cuánto hay que hacer mantenimiento a un termo?
En una zona de agua dura como Murcia, cada dos o tres años. Lo importante no es solo quitar la cal: es revisar el ánodo de sacrificio, porque cuando se consume del todo el que empieza a corroerse es el depósito, y eso ya no se repara.




